Carlitos

Carlitos

Los abuelos son nuestra debilidad: en cuanto sabemos que uno ha entrado en la perrera corremos a recogerlo, aunque no tengamos ya sitio en casa, aunque no salga una casa de acogida… ¡no podemos dejarlos allí! Carlitos llegó a la perrera con una leishmania avanzadísima: lo sacamos muriéndose de pena, sin ganas de vivir. Pero Sofía vio la luz que escondía y se lo llevó a Ribeira con ella. ¡Ahora es un abuelo feliz!

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